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Autor: aldo Email: Zona: isla de pascua Año: 2001
Encuentro con un tiburon ballena .

No puedo dejar de contarles algo que no tiene que ver con el record, pero si ha sido una de las experiencias más hermosas que he tenido y que hemos vivido por estos lados.

Mike había terminado de entrenar, el entrenamiento de hoy había sido largo y con bastante carga. Estábamos todos cansados. Mike seguía en el agua, yo había subido al barco. Déborah aún estaba entrenando y alguna gente estaba haciendo snokerl cerca del arrecife. De repente, mirando el mar vi una enorme aleta salir del agua, estaba como a 50 metros del barco. Se lo comenté a Keka, uno de los buzos, y le dije que parecía que había visto algo muy grande. Nos pusimos de pie y subimos a la cabina del barco para ver mejor de que se trataba. En ese minuto apareció de nuevo, era una aleta grande y había una gran mancha negra que se vía a lo lejos. No eran delfines ni ningún otro tipo de pez que se le pareciera. Era un tiburón. Dimos la voz de alerta a todos y la gente comenzó a subir al barco, los que estaban nadando se empezaron a acercar al barco y de repente la mancha desapareció. Algunos creían que les estábamos haciendo una broma, por lo que se reían en el agua. Broma o no todos comenzaron a acercarse al barco y a subir.

De repente uno de los buzos dijo, "Aquí esta, Aquí esta !!!!", era enorme. Había una mancha muy grande acercándose a nosotros.Era un tiburón ballena de 7 metros y medio, estaba al lado del barco, nadaba hacía nosotros. Todo el mundo empezó a sacar máscaras y aletas como si el mundo se fuera a acabar y en menos de 30 segundos estábamos todos en el agua nadando con esa hermosa y gigantesca criatura. Nos tomamos de sus aletas y comenzó a nadar suavemente, dejándose acariciar y tocar por todos. Siguió nadando despacio. La emoción de estar nadando con ese animal tan grande y tranquilo me tenía sin aliento. Unos movimientos de sus aletas y se sumergió profundo. Todos estábamos muy emocionados, las sonrisas no cabían en las caras, había gritos de alegría, manos que se estrechaban después de haber compartido tremenda experiencia.

Cuando estábamos ya de vuelta en el barco y casi por subir a él, apareció de nuevo, era como si le hubiera gustado a él la experiencia tanto como a nosotros. Otra vez en el agua, esta vez éramos menos, nadamos con él nuevamente, se sumergió como a cinco metros y nosotros tomados de sus aletas, subió en vertical y abrió se enorme boca, se quedó estático por algunos segundos. Mis manos lo acariciaban y sentía esa piel como lija suave, sus manchas blancas en todo su lomo, sus agallas tremendas se movían debajo de mis manos. Era algo increíble, estábamos nadando con un tiburón ballena, cosa que sólo había visto en televisión y alguna vez había soñado con tener la suerte de tener esa experiencia. En ese minuto era verdad, era real, no era una fantasía. Sentir ese inmenso animal y toda su tranquilidad y fuerza, toda su armonía en movimiento. Unos minutos de relación, unos minutos que no se nos van a borrar nunca más. Minutos que de alguna manera lo marcan a uno, lo hacen pensar en lo insignificantes que somos frente a tantas criaturas que están en este mismo mundo viviendo con nosotros, o mejor dicho nosotros viviendo con ellas.Pensaba lleno de emoción mientras se alejaba en la inmensidad del mar a dónde se dirigía, qué era lo que él estaba pensando de nuestro encuentro, había sido igual de importante y emocionante para él como lo fue para nosotros, tal vez, eso nunca lo sabremos.

Sólo quedan tres semanas, estamos ya en cuenta regresiva, es ahora que necesitamos más que nunca ser cuidadosos, estar atentos porque hasta la más mínima corriente de aire, enfriamiento o lo que sea, ya que un resfrío, una tos, o cualquier cosa hecha a perder estos meses de entrenamiento y de esfuerzo. Esperamos que piensen en nosotros, necesitamos de toda la fuerza disponible para lograr hacer historia. Hacer que nos sintamos orgullosos de haber logrado lo que buscábamos después de tantos sacrificios, sentirnos orgullosos de representar a Chile, Mike de ser un hijo de su tierra Rapa Nui y orgullosos de poder realizar lo que algún día fue un sueño, una locura, algo imposible. Ahora es más real y posible que nunca, de eso estamos seguros.

Saludos, Aldo. ( publicado en cazasub-l ) .  

 

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