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Autor: Carlos García Email: wildplanet@teleline.es Zona: Catalunya Año: 1982
Una taitiana perdida

El suceso que os voy a relatar me ocurrio hace muchos años en la preciosa localidad de Blanes en la Costa Brava. Hacía ya unos 3 o 4 años que solia pescar en verano con mi amigo Jordi. De vez en cuando saliamos con la zodiac de su tio que no era otro que el legendario Manel Melchor, al que admirabamos por su experiencia y sus apneas de hasta 3min. y tirabamos para Tossa, Sant Feliu o Canyelles. El y su esposa Mari se casaron debajo del agua en una pintoresca y maravillosa ceremonia que si alguno recuerda salio hasta por televisión. Ellos me enseñaron las nociones basicas de la inmersion en apnea y de la pesca submarina, a conocer, amar y respetar el mar, a no disparar a todo lo que se moviera, y a aprender que el mar es caprichoso, generoso con nosotros a veces, y vengativo y furioso otras...Pero el vinculo con el hacedor de viudas se adquiere individualmente, y pronto habría de comprobarlo. Por aquel tiempo yo habia disfrutado todo lo posible con la pesca submarina, tomando del mar tanto como pudiera, pescando sargos, pulpos, llobarros, salmonetes y lo que se presentara, pensando que habia conseguido dominar el tema y que el mar era una fuente inacabable de recursos donde lo unico que importaba era a ver lo que traias y como era de grande (esto apenas ha cambiado)...vamos, que era como un centro comercial gratuito...y alli estaba mi error. No tardó en presentarse la ocasión en que Neptuno me reclamo en su reino para pedirme cuentas, como estoy seguro a muchos de vosotros os habra alguna vez convocado en reunion breve para mostraros la fragilidad del ser humano frente a la inmensidad del mar. En mi caso fue cuestion de algunos segundos, pero tuve la impresion de que habian transcurrido horas...años...siglos... No me encontraba muy alejado de la costa pues estaba pescando por los huecos de los espigones del rompeolas, un lugar ideal para empezar a practicar, de gran belleza y poca profundidad, en la que como en casi todos los espigones, ves mucha vida. En una de las inmersiones aparecio un sargo de buen tamaño que pastaba alegremente en una piedra. Sin dejar de comer se me quedo mirando y no debia ver buenas intenciones en mis ojos porque empezo a darse la vuelta, que era lo que yo esperaba. Dispare a menos de un metro. Os juro que era imposible fallar. Pero la taitiana se perdio entre las rocas y el sargo salio de alli como alma que lleva el diablo...Di unos tirones pero la taitiana no salia; subi a coger aire. Al volver pude comprobar que la taitiana no estaba a la vista y que el nylon seguia una abertura en la roca en la cual no estaba dispuesto a meterme, pues no llevaba puesto ni el traje...Subi a coger aire. Tras varios intentos con apneas seguidas forzadas al limite en el intento de recuperarla, estaba mareado y cansado, pero no queria perderla...no me resignaba a cortar el cable, a dar por perdida una taitiana de 1000ptas y quedarme toda la tarde sin pescar...Asi que me decidi: Vale, la última, o la saco ahora o la dejo ahí y corto el cable. Hice tres inspiraciones hondas y relajadas..inspire de nuevo lentamente y me dirigi a la reunion, a tan solo cinco o seis metros de profundidad. Me meti por la abertura de rocas siguiendo el nylon...unos alevines me condujeron a una antesala, a traves de la cual y tras otra piedra se filtraban los rayos de sol dando a la escena el aspecto mágico de un altar. Unas algas petulantes se abanicaban y me hacian señas para que siguiera adelante...y alli estaba, brillante y resplandeciente, clavada en una grieta como la espada del rey arturo , imposible de extraer tirando del hilo...debia avanzar mas hasta cogerla y llevarmela...yo sentia como si alguien me observara diciendo - a ver que vas ha hacer - Calcule mi apnea demasiado ajustada al limite si la queria coger, lo cual representaba tambien meterse entero en el agujero....Avancé y la tomé en mis manos..la movi a la izquierda...y salió. Automaticamente se desencadeno la escena de Indiana Jones en el templo maldito. El tubo se me engancho en un saliente...Las aletas no me salian por el hueco...estaba atrapado. Los sedimentos convirtieron la guarida en una trampa mortal y no podia salir, las gafas se llenaron de agua ...me entró el panico...necesitaba respirar, salir de alli...con el forcejeo, diez mil cuchillas en las rocas me herian la piel en brazos y piernas, mejillones y erizos se unieron a la batalla...yo no soltaba la taitiana.... y ya no me quedaba aire para volver. Estaba atrapado...iba a morir...a menos que me salvara yo mismo, nadie iba a venir a buscarme ni a sacarme de alli...el mar me reclamo su ofrenda, un pequeño sacrificio, una compensacion...un simbolo: - tan solo quiero esa taitiana - me dijo -, pero no supe escuchar.. La prepotencia, el orgullo y la verguenza me habian impedido compensar a Neptuno por tantos momentos felices y tantas piezas cobradas que él generosamente me habia proporcionado. En ese momento le hubiera ofrecido 1000 taitianas de oro y zafiros con tal de salir de alli...Pero en apenas un minuto yo iba a perder el conocimiento y todo acabaría. Me invadio una profunda tristeza. No me preguntes como consegui salir, porque no lo se. Ese momento de terror absoluto desaparecio de repente, sospecho que gracias a alguna substancia quimica que mi cerebro se encargó de segregar en bendito acto reflejo. Solo recuerdo que sali lentamente hacia la luz del sol, con mi taitiana doblada en la mano..ahora fría, sombría y sin brillo...saqué la cara hacia el cielo y abrí la boca como un mero para aspirar todo el aire del cielo incluidas las nubes y consumir en la bocanada todo el oxígeno que hubiera en la atmósfera terrestre. Volvi a sentir lo que significaba nacer, volver a vivir. No se cuanto tiempo transcurrio. Desaparecio el stress, todo era tranquilidad y pereza...estaba agotado, salí del agua rojo de sangre por las multiples rascadas y heridas superficiales...exibiendo la taitiana con media sonrisa de triunfo, completamente roto moral y fisicamente. Los turistas se hacian fotos a mi lado. Todo me daba vueltas y me sente en el suelo para no caer. Habia conseguido arrebatarle la taitiana al mar, pero no habia sido un triunfo, sino una derrota. Y lo peor estaba por venir. A partir de aquel dia, no pude volver a tirarme al agua sin marearme hasta con el mas minimo oleaje. Tras varios intentos con el mismo resultado acabé abandonando. Ni siquiera podia nadar en la playa. El mareo y la desorientacion me obligaban a salir enseguida. Dios!. ¿Había sido desterrado..(¿o se diria desmarado?) de los fondos marinos?...pero ¿por cuanto tiempo? Transcurrieron los dias...las semanas... Entre trago y trago, empece a pensar que habia violado alguna regla elemental, una especie de tabu ancestral. Habia enojado a Neptuno por arrebatarle lo que el reclamaba para si, y la consecuencia era que el nexo que me unia a el se habia roto. Yo habia tenido toda la culpa. Busque respuestas en la mitologia griega y relei La iliada y La Odisea. Jo, como hablan los griegos... En las noches de verano me acercaba a la orilla de mediterraneos apacibles como si nunca hubieran roto un plato. En el rumor de las olas yo oia las carcajadas de Neptuno y maldecia mi suerte en silencio, entre juramentos, súplicas y amenazas imaginarias. Guardé los trastos resignado y esperé los acontecimientos. No fue sino unos cuantos años despues, cuando Toni volvio a por mi cual mensajero de Neptuno para acompañarme de nuevo al agua. Tanto insistió que acepte ir con el, de modo que me hice con el equipo y un nuevo fusil y nos tiramos en el rompeolas del puerto de Barcelona. La sensacion de mareo e inseguridad seguia alli, pero yo conservaba mi deseo de volver a realizar y vivir lo que hasta ahora solo eran recuerdos. Vi una pieza interesante y baje lentamente unos tres o cuatro metros. Me encontraba bien. Al avanzar agazapado en la roca descubri un banco de sargos a cual mas grande. Ni siquiera pensé en disparar, aunque si se me hubiera escapado el tiro, seguro que hubiera ensartado una docena..., dedique esos segundos a observarlos hasta que se fueron volando en tropel. Dios que maravilla y que bonitos son - pense. Tras un par de escaramuzas comprendi que habia sido aceptado de nuevo, que me habia sido concedida otra oportunidad. Me encontraba como pez en el agua. Neptuno me habia levantado la pena impuesta y me permitía de nuevo la entrada a sus instalaciones. Recobré la seguridad. Extremé las precauciones. Respiré tranquilamente. Me hice un chequeo mental de arriba a abajo. Todo va bien. Volvi a bajar como un ninja en la noche...me agazape tras la roca como un pulpo y me quede alli unos segundos esperando... Un sargo precioso se decidio a avanzar hacia mi, de cara. Como yo iba tranquilo de aire, aseguré el disparo. Dispare por primera vez desde hacia unos diez años y que creeis que ocurrio? : Volvi a enrocar la taitiana en manera exacta a la de aquel dia en Blanes. No puede ser - pense - es una broma. Miré a todos lados buscando la camara oculta. Con un impulso, subi a coger aire pensando que ahora que estaba en pleno extasis acuatico no podia perder otra vez la taitiana...esta vez no. Volvi a sumergirme hacia el agujero donde habia desaparecido y explorando los recodos la vi clavada en una grieta. Del sargo ni rastro. Tome la taitiana con mis manos y tire con fuerza, pero no salia. Subi y volvi a bajar...justo cuando iba a intentarlo por tercera vez oi una voz en mi interior que me hablaba con la calma de un padre celestial. - Pero que estas haciendo? - me preguntó - Ya no te acuerdas de mi? - Era la voz de mi conciencia que despertaba. ..Sonreí por el tubo. Mandaguebos, pensaba....De repente lo entendí todo. Solte la taitiana. Pausadamente saqué el cuchillo cogí el nylon y lo corté limpiamente. Miré durante un instante aquella taitiana, nueva de trinca. Unos rayos de sol se abrian paso entre las nubes y las rocas para alumbrar brevemente aquella escena. Es perfecta. Asenti con la cabeza y sali de alli en camara lenta, como un astronauta. Ya secandome con la toalla, me sentí muy satisfecho de mi mismo por haber pagado al fin, el trofeo exigido. La renovacion de mi licencia imaginaria...¿Que puedo deciros?, Neptuno habia cobrado al fin su tributo, por lo visto las deudas con el mar nunca prescriben. Habia aprobado un examen que es muy sencillo, pero que pudo haberme costado la vida. Desde aquel dia he disfrutado de muchos dias de pesca sin ningun problema. Mi regla es: Si hay riesgo, no vale. Siempre procuro respetar las decisiones y los caprichos del mar y si pierdo material o fallo el disparo o algun pez se desgarra escapando hacia aguas mas profundas, sonrio pensando que ese no era para mi, y vuelvo a cargar. Enseguida comprobareis que si se sabe esperar, siempre llega la recompensa. Aprendi, en fin, lo que significan etica y respeto alli abajo y la delgadisima linea que puede separar un dia perfecto de la tragedia. Ahora, en los atardeceres rojos de mi mediterraneo, recuerdo esta historia llena de moraleja y doy gracias a las sirenas por poder contarosla. Un saludo para todos.  

 

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